Quédate conmigo Señor

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario
tenerte presente para que no te olvide. Sabes
muy bien qué fácilmente te puedo abandonar.
Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y
necesito tu fortaleza, para que no caiga tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida, y
sin ti no tengo ilusión ni fervor.

Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz y
sin ti estoy en tinieblas.
Quédate conmigo, Señor, para que me muestres
tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que pueda oír tu voz y
pueda seguirte.
Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte y
estar siempre junto a ti.

Quédate conmigo, Señor, si quieres que te sea fiel.
Permíteme, Señor, reconocerte como hicieron tus discípulos
en la fracción del pan, para que la Eucaristía sea la luz
que dispersa las oscuridades y la fuerza que me sostenga.
Con un firme amor, te amaré con todo mi corazón
mientras camine en la tierra y continuaré amándote más
perfectamente durante toda la eternidad.

San Pío de Pietrelcina

Publicado en: Oraciones con espíritu, VVAA, Ed. Fundación Maior, 2020 pp. 56-57.

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